Bueno, desde la última vez que les escribí hasta hoy solo ha pasado una semana, pero pareciera que fueron como 90 días por todo lo que ha sucedido. Cuéntame, ¿cómo te fue con el apagón?
Aún no salgo de mi asombro. Primero, por lo vulnerables que somos, y segundo, por cómo se repite la historia: todos los años llueve y empieza el caos. Ahí tenemos a Cumanacoa, el más vivo ejemplo de esta calamidad.
Ya estamos un paso más cerca de lo que podría ser el año más trascendental de nuestra historia, donde podremos celebrar sin preocuparnos por hacer cola para la gasolina, donde las compras de última hora sean por olvido, y no porque llegó un poquito de real en el último minuto.