Cuando la pasión encuentra su camino
Manuel dejó todo por una idea que parecía imposible: mostrar Venezuela no desde la crisis, sino desde sus sabores. Hoy, en Denver, 90% de los clientes de Catira son estadounidenses que llegan sin conocer nada de Venezuela y se van soñando con cachapas. Su historia es la de un hombre que apostó la estabilidad corporativa por conectar culturas alrededor de una mesa.